El origen de la alta velocidad en España
La alta velocidad ferroviaria en España nace a principios de los años noventa como respuesta a la necesidad de modernizar el transporte. El país arrastraba un sistema lento y poco competitivo frente al coche y el avión.
La apertura de la línea Madrid Sevilla en 1992 supuso una revolución técnica y social. Por primera vez se apostaba por un tren rápido fiable y pensado para el gran público.
La expansión de la red AVE
Tras el éxito inicial el modelo se extendió por todo el territorio. Nuevas líneas conectaron las principales ciudades y redujeron drásticamente los tiempos de viaje.
España pasó en pocos años a liderar la alta velocidad en Europa tanto por kilómetros de red como por experiencia técnica.
Impacto económico y social
La alta velocidad transformó hábitos de movilidad impulsó el turismo y favoreció el desarrollo de ciudades intermedias. El tren volvió a competir de tú a tú con otros medios.
Presente y futuro del sistema
Hoy la red vive una nueva etapa marcada por la competencia y la sostenibilidad. El reto es mantener la calidad mejorar la eficiencia y garantizar su utilidad social.